Lo que No le puedes pedir a esta Miss de Kinder…

Son casi 5 años desde que comencé a ser Miss de kinder y a la distancia es fácil darse cuenta de los muchos errores que cometí y sigo cometiendo; pero en un principio debo confesar que mi falta de experiencia y mi inseguridad fueron las cosas que peor jugaron en mi contra. Al principio aprendí más de lo que logré enseñar. 
También a la distancia me doy cuenta que hay cosas que no cambian como la necesidad constante de encontrar nuevas formas de enseñar, que todos aprenden de manera diferente y a diferente ritmo pero sobre todo que cuando tus alumnitos te tienen confianza te vuelves esa persona que los escucha.
El asunto es qué hacer con lo que escuchas como Miss de kinder. No siempre se puede hacer algo pero tampoco te puedes quedar callado porque somos los adultos a cargo y los niños son nuestra responsabilidad.
Bajo la lógica de la responsabilidad, el paso a seguir en la mayoría de las ocasiones es hablar con los papás. Los que somos maestros sabemos que esto es un arma de doble filo. Como podemos encontrar papás que logren escucharnos y tratar de solucionar el problema en conjunto, como también podemos encontrar papás que se sientan perseguidos y señalados.
Entiendo que ser papá es estúpidamente complicado y que, como a muchos maestros también nos pasa, nuestros peores miedos e inseguridades están latentes, ni que decir de los errores. Pareciera que todo puede ser usado en nuestra contra y que además todo mundo quiere opinar y decirte qué es lo que tienes qué hacer.
Puedo tratar de entender su situación y por eso cuando hablo con papás procuro hacerlo de la manera más tranquila y sin tratar de hacer juicios. El problema viene cuando los papás piensan que hay un juicio de por medio hacia ellos y van a la defensiva, lo cual ocurre con mucha frecuencia. Reaccionan de muchas formas; generalmente les puede importar un pepino lo que les estés diciendo pero sin dejar de hacer como que te escuchan. Otros te dicen abiertamente que están en desacuerdo contigo y que para ellos tú no eres quién para decirles cómo educar a su chamaco.
Cualquiera de estas respuestas podría considerarse que están dentro de la norma pero hay una frase en particular que puede dolerme en el alma, hacerme morir de tristeza y desalentarme por completo: “Tú solo dedícate a enseñar”. Una frase como cualquier otra, que se la repiten a muchos maestros y que los mismos maestros se la repiten a sí mismos.
Ojalá pudiera “solo dedicarme a enseñar” pero la verdad es otra. Yo estoy para mis alumnitos y ellos están para mí a su manera. No voy a dejar de escucharlos y mucho menos voy a dejar de hablar por ellos y por su felicidad. El día que lo haga tendré que dejar de ser esta Miss de Kinder.
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